Gracias por dignificar nuestras escuelas

– ¿Usted no sabe que el maestro es de aquí? Me explican–. Ha nacido y ha vivido siempre en Huétor-Vega. Nos conoce a todos y no valen trampas con él. Cuando falta un chico, se planta en la casa: “¡Oye, tú –le dice a la madre– ¿en qué piensas? ¡Ya estás mandando al crío a la escuela! Para trabajar le queda tiempo”. Y las mujeres mandan a los niños, porque comprenden que don Antonio tiene…

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Fuente: E-aprendizaje.es