No te preocupes por llegar tarde
Llevo todos los días a mi hija Carla al Colegio. No hace mucho, siguiendo una escrupulosa costumbre, a las ocho y media de la mañana, me puse al volante y ella ocupó su silla en el asiento trasero. Nos colocamos los respectivos cinturones y nos pusimos en marcha. A mí me gusta escuchar la radio, ella prefiere canciones. Así que negociamos convenientemente los trayectos. Cuando ese día enfilamos la carretera de circunvalación …
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Fuente: Tic&Educación
